Comunicación Pedagógica

El término comunicación pedagógica se ha utilizado para designar el intercambio de mensajes verbales y no verbales entre profesores y alumnos en un salón de clases. La amplitud de esta conceptualización proporciona un marco suficientemente inclusivo para estudiar los procesos y relaciones que se establecen como consecuencia de esta comunicación

Formalmente, Hurt define la comunicación pedagógica como el proceso mediante el cual una persona estimula significados en la mente de otra, a través de mensajes verbales y no verbales. En esta definición, es clara la alusión el problema del significado como elemento crítico, así como al intercambio Mult. canal que caracteriza el proceso.

Hacemos énfasis en la intima relación que existe entre educación y comunicación cuando se afirma que “la educación es un tipo de comunicación que pone en relación a dos personalidades con el deseo de lograra un mutuo perfeccionamiento”. (Fernández, Sarramona, Tarin, 1978). Entonces resulta de gran importancia analizar algunas características o aspectos clave que singularizan este tipo de comunicación.

Intencionalidad. La comunicación pedagógica tiene el claro y explicito propósito de producir aprendizaje. Esa es su finalidad y en función de ella organiza los mensajes y los estímulos didácticos. Berlo sostiene que la finalidad de cualquier proceso comunicativo es la de producir la respuesta esperada en el receptor. De este modo, puede decirse que si un docente no logra producir aprendizaje en sus alumnos, falla en su intento comunicativo.

Propósito. Del mismo modo que existe una finalidad clara, hay también un propósito explicito en esta relación de comunicación que se inicia antes del acto mismo de comunicación. Por parte de los receptores hay expectativas y predisposiciones a la comunicación con el profesor, que son de gran importancia para las otras interacciones. Hay motivaciones e historia de interacciones anteriores que los hace ser más receptivos o reacios a participar. Por parte del profesor, hay también todo un proceso previo de definición y clarificación del intento educativo, de selección de significados para esos receptores específicos que suelen tomar la forma de una planificación.

Contexto. La comunicación pedagógica ocurre en un ambiente y en un contexto determinado. Habitualmente, este es una sala de calases en la que hay una clara definición de espacios y con un tiempo horario asignado. Por otra parte, hay una clara definición de roles, con sus respectivas expectativas de comportamientos comunicativos. Este aspecto diferencia las concepciones pedagógicas actuales, ya que no se concibe al alumno como un mero procesador de mensajes, sino también como generador de mensajes destinados a afectar al emisor o profesor.

Proceso transaccional. El intercambio de mensajes entre profesor y alumno produce interacción. Como con-emerge de la retroalimentación que lleva a cada participante a ajustar su percepción de la realidad para seguir interactuando con el otro. Esto le da al proceso un carácter cíclico y circular.

Proceso simbólico. En la relación pedagógica se produce intercambio de experiencias, mediante el uso de sistemas de símbolos de carácter abstracto. En la comunicación pedagógica, el campo de experiencia de uno se relaciona con el campo de experiencia de otro. Tal como se propone Schramm, un sujeto codifica su intención comunicativa de acuerdo con su propio y particular campo de experiencia, y el otro sujeto decodifica también de acuerdo con su propio campo de experiencia. De donde se desprende la necesidad de compartir un mínimo campo de experiencia para que pueda haber comunicación.

Proceso multidimensional. La comunicación pedagógica, como todo proceso comunicativo, afecta a la persona como totalidad. Vale decir, afecta tanto el dominio cognoscitivo, afectivo y psicomotor, como también su esfera intra personal (su comunicación consigo mismo), su nivel interpersonal (su nivel de relación con el otro) su nivel de comunicación grupal y, finalmente, su forma de entender y relacionarse con la cultura.